El despertar del día sábado fue grato. Altas expectativas llenaban los corazones de todos por lo que se acercaba en el plano espiritual.
Por la mañana, los hermanos de Punta Arenas condujeron a nuestro Pastor Presidente junto a toda la delegación a un tour por los principales lugares turísticos de la ciudad capital de la región de Magallanes y Antártica chilena. Partiendo del monumento a Fernando de Magallanes ubicado en la plaza de Armas de la ciudad, en donde se encuentra el tradicional indio magallánico, cuyo pie ha sido objeto de una antigua tradición que anima a los visitantes a besar su dedo pulgar en señal de que se volverá a visitar tan hermosa ciudad.
La delegación visitó el tan conocido “monumento al ovejero” que es un destino obligatorio para quien visita la ciudad de más de ciento veinte mil habitantes, que se constituye como la ciudad más poblada y cosmopolita de la Patagonia chilena. Finalmente, el recorrido terminó a orillas del Estrecho de Magallanes descubierto por el capitán Magallanes en 1520, lugar donde se puede observar en su total magnitud el canal que une el océano Pacífico con el Atlántico. Tras este recorrido la delegación fue recibida por los pastores anfitriones junto a un grupo de hermanos de aquella congregación para disfrutar de un almuerzo de camaradería.
Por la tarde fue la oportunidad para compartir con los jóvenes de Punta Arenas. Alrededor de 30 jóvenes se dieron cita para compartir una productiva jornada donde se compartió la palabra de Dios y se trabajó en torno a las diversas actividades que desarrolla JIUMP a nivel nacional y la juventud local. Fue posible observar una juventud pujante que trabaja con ánimo para poner el nombre de Cristo en alto.
Minutos después se compartió de un servicio general de carácter espiritual que bendijo gratamente a los asistentes. El fuego de Dios derramado en los corazones de la fiel congregación magallánica se distingue en medio de la gélida noche que en ese austral rincón cae apenas nuestros relojes marcan las 17:00 horas. Dios nos regaló un hermoso momento con su presencia en medio nuestro. Fue el momento para oír expresiones de gratitud y alabanzas ofrendadas a Dios por nuestro hermano Danilo Carrasco y Dámarys Ormeño.
La palabra de Dios, exhortada por nuestro Pastor Ecechías Valladares, miembro del Honorable directorio de Pastores de nuestra iglesia, conminó a cada asistente a confiar plenamente en la palabra dada por Dios, sin mirar el tenor de las circunstancias contrarias. Un pleno compromiso a luchar sin claudicar fue asumido por la congregación, mientras que las palabras de bendición de nuestro Pastor Presidente no dejaban a nadie indiferente. La profecía de Dios que salió de la boca del siervo de Dios fue clara: “Es necesario continuar ampliando el Templo, pues una multitud se acerca. La iglesia de Punta Arenas impactará nuestro Chile.” No dudamos que Dios lo cumplirá.
Un domingo difícil de olvidar (cuarta parte)
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